*Por  Guillermo Rivero Cualquier vecino capitalino sabe, por propia experiencia o por la de algún familiar o conocido, que lo peor que te puede... El derrumbe en el ex cine Parravicini, la tragedia que pudo evitarse

*Por  Guillermo Rivero

Cualquier vecino capitalino sabe, por propia experiencia o por la de algún familiar o conocido, que lo peor que te puede pasar es que te construyan un edificio al lado de tu casa. Los trabajos de demolición, movimiento de terrenos, excavaciones o asentamientos de la nueva estructura edilicia, siempre de una manera u otra afectan las propiedades lindantes. Las denuncias y causas por estos daños, en la mayoría de los casos suelen arreglarse extrajudicialmente. De hecho, las empresas constructoras suelen prever estos gastos a la hora de encarar cualquier proyecto edilicio. El derrumbe del ex Teatro Parravicini no fue una situación ajena a este fenómeno que se intensificó con el auge de la construcción de edificios en altura de los últimos 15 años en nuestra provincia. Según algunos testimonios recogidos, el viejo edificio de 24 de Septiembre al 500, desde algún tiempo venía manifestando síntomas de su deterioro. No hace mucho tiempo hubo desprendimientos de mampostería en una cochera lindante e incluso, testimonios señalan que algunos automóviles sufrieron daños como consecuencia de derrumbes. Los arquitectos y constructores saben que las edificaciones son como las personas, que cuando están enfermas comienzan a mostrar los síntomas de su propia enfermedad. El Parravicini no escapó a la generales de la ley, pero no hubo quien le hiciera un diagnóstico a tiempo y se tomará los recaudos necesarios de la situación.Sus características arquitectónicas principalmente de mampostería y no de columnas como son las construcciones actuales, las modificaciones que se le realizaran, ya que allí luego de dejar de ser teatro y cine a principios del 2.000, se convirtió en un restaurante chino y luego en una casa de juegos de bowling, ameritaba controles más severos.  Si bien la investigación del fiscal Diego López Avila, en un principio se orientó a los responsables de la obra y a los permisos municipales para su ejecución, el viejo edificio que estaba a punto de cumplir 95 años y que gozaba el mote de ser parte del patrimonio histórico y cultural de la provincia, nuevamente salta a la luz que las inspecciones y el seguimiento de los procesos de la obra por parte de los organismos pertinentes, no estuvieron a la altura de las circunstancias. Según el dato difundido desde el municipio, en octubre del año pasado se hicieron las últimas inspecciones. Esta vez, la tragedia que tuvo como saldo tres muertos (podrían haber sido muchos más) y dos heridos, dejó la dolorosa evidencia que en nuestra provincia: la piqueta va mucho más rápido que los organismos de contralor.

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