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Internacional

Alberto Fernández figura entre los mandatarios con mejor imagen en Latinoamérica

Se encuentran en segundo lugar a un punto del uruguayo Luis Lacalle Pou

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Alberto Fernández es uno de los seis presidentes latinoamericanos que tienen una imagen positiva por encima del 50 por ciento. Se ubica tercero en un estudio comparativo sobre la aprobación de cada uno de los mandatarios en sus respectivos países, en plena pandemia.

El Congreso argentino, por su parte, está aceptablemente considerado, muy lejos de la desaprobación que hay con los parlamentos de Chile y Brasil, por ejemplo. El análisis se hizo en julio y agosto, momento dramático del coronavirus, cuando Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, y Andrés Manuel López Obrador, de México, habían perdido gran parte del respaldo de la opinión pública por minimizar el virus. Sin embargo, empezaban a recuperar puntos de imagen positiva, aunque el brasileño no mejoró demasiado.

Los datos fueron publicados por Directorio Legislativo, una fundación apartidaria e independiente que lideran María Baron y Noel Alonso Murray. El trabajo comparó una larga serie de encuestas publicadas en catorce países latinoamericanos, estableció el promedio y analizó las tendencias. La base fueron los sondeos que se hicieron en plena pandemia.

El mandatario que figura al tope del ranking es el salvadoreño Nayib Bukele, con un espectacular 84 por ciento de aprobación. Pero el segundo lugar está peleado entre el uruguayo Luis Lacalle Pou y Alberto Fernández, con 55 por ciento y 54 por ciento de aprobación. Con este último porcentaje también figura el peruano Martín Vizcarra, aunque tiene alto nivel de rechazos. En los últimos puestos aparecen Sebastián Piñera, con sólo el 21 por ciento de aprobación, y los mandatarios de Ecuador y Venezuela, Lenin Moreno y Nicolás Maduro, con el 15 por ciento de opiniones positivas. También en los puestos de abajo rankea la boliviana Janine Yañez, lo que anticipaba la catástrofe electoral de la derecha de ese país.

El informe de Directorio Legislativo marca una cierta tendencia, producto de la pandemia. El análisis sostiene que la mayoría de los presidentes estaba en proceso de perder imagen positiva por las restricciones a la circulación y la actividad económica. La persistencia del virus ya estaba pesando en el ciudadano común y los mandatarios que impusieron las restricciones más fuertes veían horadar sus niveles de aprobación por el cansancio social. El estudio señala que, para agosto, Fernández venía bajando de los porcentajes altísimos, casi inéditos, de opiniones positivas que logró al inicio de la cuarentena.

Fuente: Página 12

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Internacional

El trabajo de tus «sueños»: pagan 1.500 dólares por dormir la siesta todos los días

Una empresa extranjera de colchones desea investigar «los pros y los contras de la siesta», y para eso está en la búsqueda de cinco candidatos de cualquier parte del mundo que puedan realizar una reseña durante treinta días. ¿Cuáles son los requisitos y cómo postularse?

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El trabajo de tus «sueños»: pagan 1.500 dólares por dormir la siesta todos los días

La empresa internacional Eachnight informó a través de su página oficial haber lanzado una oferta laboral que consiste en dormir la siesta durante 30 minutos. Y si esto ya suena bien, la remuneración sonará mejor.

La empresa lanzó el comunicado sobre la oferta laboral el 25 de abril y hay tiempo para postularse hasta el 31 de mayo.

1500 dólares es lo que la compañía dedicada a “la salud del sueño” está dispuesta a pagar a cada uno de los cinco candidatos que elegirá para llevar adelante una curiosa investigación sobre “los pros y contras de la siesta”.

¿Cuáles son los requisitos que demanda la empresa?

En primer lugar, que los evaluadores del sueño puedan “dormir solos durante el periodo de prueba para asegurarse de que las siestas no sean molestadas”. En segundo lugar, remarcó que los aplicantes deberán “tener sólidas habilidades de escritura en inglés” para poder realizar las reseñas sobre sus experiencias en relación a la siesta.

Las siestas no deben durar más de 30 minutos, recomiendan los especialistas.

Por otra parte, especifica que los “dedicados siesteros” formarán parte de “una variedad de experimentos que prueben teorías, como la mejor duración de la siesta para sentirse renovado, los efectos de la siesta en los niveles generales de fatiga, y los efectos de la siesta en la memoria, motivación y productividad”.

Finalmente, la propuesta laboral explicíta que los candidatos electos serán convocados a realizar una videollamada antes y después de cada siesta “para asegurarse de que comprenden plenamente sus tareas y para completar un cuestionario verbal que detalla sus experiencias y resultados”.

«Los solicitantes de todos los países son bienvenidos, pero deben ser mayores de 18 años. Las solicitudes se cierran el 31 de mayo de 2021”.

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Ponete a prueba: recomendaciones para dormir una buena siesta

A veces necesitamos un empujón de energía para continuar con las tareas diarias. Para quienes pueden permitirse esa breve pausa, la empresa dedicada al sueño realizó una breve reseña con consejos que garantizan los beneficios de una siesta energética adecuada.

1- No forzar el sueño

Eachnight recomienda, en primera instancia, tomar una siesta si realmente se siente fatigado y necesita una recarga de energía. “Las siestas siempre deben ser tranquilas, y no hay forma de que puedas liberarte del estrés cuando estás ansioso por intentar conciliar el sueño”.

Reemplazar por una caminata: si el sueño no llega luego de un tiempo, la compañía sugiere que la persona salga a caminar durante 10 minutos, ya que así logrará que “el cerebro libere endorfinas”, lo que hace que “nos sintamos con más energía”.

2- Mantener siestas cortas

Se le dice “la hora de la siesta” de forma simbólica, ya que verdaderamente, lo que muchos estudios han arrojado es que no debería durar más de 25 minutos, antes de entrar en un sueño profundo, de la cual es más difícil despertarse y que “a menudo causan una somnolencia significativa”.

“La etapa 1 del sueño suele durar 10 minutos, mientras que la etapa 2 dura alrededor de 20. Recomendamos despertarse antes de la marca de los 30 minutos para evitar cualquier aturdimiento que pueda surgir al acercarse al sueño profundo”.

3- Planificar la siesta para la tarde

El momento ideal para dormir la siesta se encuentra entre la 1:00 p.M y las 3:00 p.M. Según indican las investigaciones del sueño que proporciona la compañía, este sería el mejor plazo de tiempo dado que “el ritmo circadiano de nuestro cuerpo, o reloj interno, desciende naturalmente durante la mitad del día”.

Y especifica: “Una depresión al mediodía generalmente es provocada por una disminución de la temperatura corporal, que ocurre entre las 2:00 p.M y las 4:00 p.M. La temperatura corporal desciende y libera la hormona inductora del sueño llamada melatonina, lo que hace que se sienta somnoliento”.

4- Encuentre el entorno perfecto para la siesta

Si se trata de dormir en casa, se recomienda no ir directamente a la cama, ya que es el lugar más cómodo y asociado al sueño profundo que se da por las noches. El blog sugiere practicar la siesta en otros espacios agradables y cómodos, como el sillón.

«Limita tus distracciones para que tu mente no divague y puedas concentrarte en dormir. Evite el uso de su teléfono celular y silencie las notificaciones que puedan molestarlo. Recuerde, su siesta será corta, por lo que deberá conciliar el sueño rápidamente y sin interrupciones», concluye.

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Internacional

Las protestas y los reclamos nacen en Jerusalén, pero los bombardeos azotan Gaza

Las protestas desnudaron nuevamente una contradicción de Israel: mientras se niega a reconocer los reclamos de los cientos de miles de refugiados palestinos forzados a dejar sus hogares en 1948, exige la vuelta de los desplazados judíos israelíes a Jerusalén Este, la mitad de la ciudad que entre el 48 y el 67 estuvo bajo control jordano.

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No es la primera vez que las protestas palestinas y los enfrentamientos de civiles con la policía comienzan en Jerusalén o incluso en ciudades de mayoría árabe en Israel, pero la escalada se termina dirimiendo con una confrontación -siempre asimétrica- entre el ejército israelí y las fuerzas políticas y armadas palestinas de la Franja de Gaza. Esto no se debe a un cálculo coyuntural ni inocente.

Detrás de este último movimiento de protestas y de la ola de represión policial y enfrentamientos se encuentran dos lugares de gran importancia para el conflicto israelí-palestino: la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad Vieja de Jerusalén y, de manera más general, la parte oriental de esa ciudad que Israel se anexó hace décadas, pero sigue siendo considerada como territorio ocupado por la ONU y gran parte de la comunidad internacional, incluida Argentina.

Por un lado, las protestas en el barrio oriental de Jerusalén de Sheihk Jarrah desnudaron nuevamente una contradicción de la Justicia israelí: mientras se niega a reconocer los reclamos de los cientos de miles de refugiados palestinos forzados a dejar sus hogares en 1948, exige la vuelta de los desplazados judíos israelíes a Jerusalén este, la mitad de la ciudad que entre el 48 y el 67 estuvo bajo control jordano, y que hoy pelea para mantener su población palestina ante los desalojos y el desarrollo inmobiliario para familias judías.

Las protestas y la represión que desataron la actual escalada militar tienen de fondo el control israelí sobre uno de los sitios sagrados del islam en la Ciudad Vieja de Jerusalén, la mezquita de Al Aqsa, en la Explanada de las Mezquitas

En un informe del año pasado, el Instituto de Jerusalén para la Investigación Política reconoció que aunque la minoría palestina registra un crecimiento demográfico más alto que la mayoría judía en el país, en Jerusalén es esta última comunidad la que más crece.

En números, la población israelí en Jerusalén Este pasó de un poco más de 167.000 habitantes en el año 2000 hasta más de 225.000 en 2019, y hoy los palestinos representan el 38% de la llamada parte árabe de la ciudad, según la organización israelí Paz Ahora.

Por otro lado, las protestas y la represión que desataron la actual escalada militar también tienen de fondo el control israelí sobre uno de los sitios sagrados del islam en la Ciudad Vieja de Jerusalén, la mezquita de Al Aqsa, en la llamada Explanada de las Mezquitas.

La constante pulseada entre los palestinos -ciudadanos israelíes, residentes de Jerusalén y los habitantes de la vecina y también ocupada Cisjordania que logran conseguir autorizaciones para cruzar- que quieren rezar sin restricciones y grupos nacionalistas y ortodoxos judíos israelíes que reclaman un acceso ilimitado porque allí se encontraba el Templo de Salomón -un símbolo de gran importancia para ellos- desnudan cuán entrelazado están hoy los intereses políticos y religiosos en el conflicto.

Y en este punto, los palestinos no están solos. Cada vez que el conflicto se concentra en la Explanada de las Mezquitas, la reacción del mundo musulmán es inmediata y, con ella, la de la ONU, la del Vaticano e incluso de potencias internacionales aliadas de Israel que no quieren que el conflicto sobrepase las fronteras actuales.

Entonces, la escalada vira hacia la Franja de Gaza, donde el enemigo no es una minoría civil sin liderazgos políticos fuertes ni mucho menos capacidad de operaciones armadas, más allá de ataques individuales con cuchillo o arma de fuego recurrentes pero de ninguna manera sistemáticos como en las intifadas (levantamientos populares) que explotaron en 1987 y 2000.

Pero la elección de un terreno más cómodo para plantear el conflicto no solo beneficia o es impulsada por Israel. El movimiento islamista palestino Hamas, que desde el 2006 controla el interior de la Franja de Gaza, también reclama el liderazgo de la causa palestina ni bien las protestas explotan.

A diferencia de la Autoridad Nacional Palestina, una suerte de Gobierno sin Estado soberano y con sede en Cisjordania que, tras el baño de sangre que significó la represión de la segunda intifada, renunció a la vía armada y ahora intenta pelear (sin mucho éxito) en las mesas de negociaciones y se alimenta de la ayuda internacional; Hamas crece y fundamenta su legitimidad en la confrontación con Israel.

Cada vez que el conflicto se concentra en la Explanada de las Mezquitas, la reacción del mundo musulmán es inmediata

Entonces mientras más se encarniza el conflicto en la Franja de Gaza, más se concentra la atención, por un lado, en los bombardeos masivos y la crisis humanitaria que profundizan en uno de los territorios más sobrepoblados del mundo, en donde alrededor de dos millones de personas no tienen a dónde escapar o esconderse, y, por otro lado, en la lluvia de cohetes lanzados sobre las ciudades del sur y el centro israelí y las innumerables historias de familias corriendo a los refugiados en medio de la madrugada.

Mientras esto sucede, el foco se corre de las protestas y, principalmente, de los reclamos históricos que originaron la nueva escalada militar. Porque incluso en Jerusalén, Cisjordania y las ciudades israelíes con importante población árabe las manifestaciones empiezan a concentrarse en actos de solidaridad con sus hermanos palestinos de Gaza.

Y cuando el intercambio de misiles por cohetes o la invasión a Gaza termine con algún alto al fuego frágil y provisorio que con suerte solo durará unos meses, este acuerdo nada incluirá de las causas que encendieron una vez más la mecha del conflicto israelí-palestino.

Excepto que estemos en la puerta de la mil veces anunciada tercera intifada. Si esto sucede, ni Israel ni Hamas podrán monopolizar el protagonismo de la escalada de la violencia y será mucho más difícil frenarla.

 

Fuente:https://www.telam.com.ar/notas/202105/553973-jerusalen-bombardeos-gaza-israel.html

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Internacional

Vuelve a cobrar fuerza la teoría de que el coronavirus escapó de un laboratorio en Wuhan y no de un mercado de animales

Se trata de la más completa investigación sobre el tema realizada hasta la fecha. Su autor, el prestigioso Nicholas Wade, reunió los elementos que indican que el SARS-CoV-2 pudo haber sido creado en el Instituto de Virología de la ciudad china donde comenzó el brote en 2019

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Vuelve a cobrar fuerza la teoría de que el coronavirus escapó de un laboratorio en Wuhan y no de un mercado de animales

Quince meses después del comienzo de la pandemia, sigue habiendo más preguntas que respuestas sobre el origen del coronavirus que mató a más de tres millones de personas en todo el mundo. ¿Se trata de un coronavirus zoonótico que saltó naturalmente de un animal al hombre a través de un huésped intermedio? ¿O se escapó de un laboratorio, más precisamente del Instituto de Virología de Wuhan, la ciudad china donde se detectaron los primeros casos en diciembre de 2019?

Nicholas Wade, uno de los más respetados periodistas científicos del mundo, intentó dar una respuesta a estas preguntas en la que es quizá la más completa investigación sobre el tema realizada hasta la fecha. Recorrer las más de 30 páginas del trabajo no deja dudas: la teoría de la fuga de laboratorio del SARS-CoV-2 no solo es muy plausible, sino, de hecho, es la más probable.

“Me parece que los defensores de la fuga de laboratorio pueden explicar todos los datos disponibles sobre el SARS 2 mucho más fácilmente que aquellos que favorecen la emergencia natural”, escribe Wade en su artículo, publicado en el Bulletin of Atomic Scientistsuna prestigiosa revista que trata temas relacionados con la seguridad mundial y las políticas públicas.

El artículo publicado en el Bulletin of Atomic Scientists

Además de explicar por qué lo más probable es que el SARS-CoV-2 sea un virus creado en laboratorio, la investigación de Wade también da cuenta de la increíble serie de falta de controles, conflictos de interés y complicidad tanto del régimen chino como del mundo científico, que siguen haciendo imposible determinar cómo surgió y comenzó a propagarse el virus entre humanos, algo vital para prevenir futuros brotes.

“Serie de inverosimilitudes”

El principal argumento a favor de la teoría de un virus creado en laboratorio es, según Wade, claro: el patógeno fue desde el primer momento particularmente adecuado para infectar a los humanos, mientras que, por el contrario, hay poca o nula evidencia que muestre una evolución natural de un virus de los murciélagos a un virus que ataca a las personas.

En su muy fundamentado artículo, Wade comparó el nuevo patógeno con el virus SARS1, que que surgió en 2003 en los países del sudeste asiático, y con el MERS, que causa el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio. En el caso de estos dos virus, su origen animal fue identificado con relativa facilidad por los científicos, algo que no ocurrió en el caso del nuevo coronavirus.

La teoría de la emergencia natural lucha contra una serie erizada de inverosimilitudes

“Nadie ha encontrado la población de murciélagos que fue la fuente del SARS2, si es que alguna vez infectó a los murciélagos. No se ha presentado ningún huésped intermedio, a pesar de una búsqueda intensiva por parte de las autoridades chinas, que incluyó la prueba de 80.000 animales”, escribió el experimentado periodista, que trabajó para The New York Times y revistas como Science Nature.

No hay evidencia de que el virus realice múltiples saltos independientes desde su huésped intermedio a las personas, como lo hicieron los virus SARS1 y MERS. No hay evidencia de los registros de vigilancia hospitalaria de que la epidemia estuviera cobrando fuerza en la población a medida que evolucionaba el virus. No hay explicación de por qué debería estallar una epidemia natural en Wuhan y en ningún otro lugar”.

Tampoco, continúa Wade, hay una buena explicación de cómo el virus adquirió su sitio de escisión de furina, una pequeña región de la proteína de espícula compuesta de entidades conocidas como codones de arginina, que son comunes en humanos pero no en coronavirus como el SARS2.

Por estas razones, según Wade, “la teoría de la emergencia natural lucha contra una serie erizada de inverosimilitudes”.

El virus ya estaba bien adaptado a los humanos, como se esperaba de un virus cultivado en ratones humanizados

Por el contrario, dice Wade, “está documentado que los investigadores del Instituto de Virología de Wuhan estaban realizando experimentos (llamados “de ganancia de función”, ndr) diseñados para hacer que los coronavirus infecten células humanas y ratones humanizados”. Y agrega: “Este es exactamente el tipo de experimento del que podría haber surgido un virus similar al SARS2. Los investigadores no estaban vacunados contra los virus en estudio y estaban trabajando en las condiciones mínimas de seguridad de un laboratorio. De modo que la fuga de un virus no sería nada sorprendenteEn toda China, la pandemia estalló en la puerta del instituto de Wuhan. El virus ya estaba bien adaptado a los humanos, como se esperaba de un virus cultivado en ratones humanizados. Poseía una mejora inusual, un sitio de escisión de furina, que no está poseído por ningún otro beta-coronavirus relacionado con el SARS conocido, y este sitio incluía un codón doble de arginina también desconocido entre los beta-coronavirus. ¿Qué más evidencia podría desear, además de los registros de laboratorio actualmente inalcanzables que documentan la creación del SARS2?”.

Esta foto aérea de archivo tomada el 17 de abril de 2020 muestra el laboratorio P4 en el Instituto de Virología de Wuhan, en Wuhan, en la provincia central de Hubei ,en China (Foto de Héctor Retamal/ AFP)

Científicos influyentes, conflictos de interés y silencio

Entonces, ¿por qué la mayoría de los científicos impulsó desde el primer momento la teoría del origen natural?

Wade afirma que hubo dos grupos que tuvieron una “enorme influencia” en la formación de esta postura y llevó a descartar casi de inmediato la teoría de la fuga del laboratorio.

El primer grupo estuvo liderado por Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, una organización no gubernamental estadounidense que investiga las enfermedades infecciosas emergentes y recibe financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH) y del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) dirigido por el epidemiólogo de la Casa Blanca Anthony Fauci.

Daszak estuvo detrás de una carta publicada en la prestigiosa revista The Lancet en la que un grupo de 27 expertos condenaban “enérgicamente las teorías de conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural”, y defendían a los científicos chinos. Wade observa que esa carta fue publicada el 19 de febrero de 2020, “cuando era demasiado pronto para que alguien pudiera estar seguro de lo que había sucedido”.

"Declaración en apoyo a los científicos, profesionales de salud y profesionales médicos de China que luchan contra el COVID-19". La carta inspirada por Peter Daszak en The Lancet que condenaba las supuestas "teorías conspirativas" y defendía a los científicos chinos

El segundo es un grupo de virólogos dirigido por Kristian Andersen, del Centro de Investigación Scripps, un centro de investigación orientado a la investigación en ciencias biomédicas básicas.

Este grupo, integrado por cinco científicos, también aseguró en un artículo de opinión publicado en The Journal of Nature Medicine el 17 de marzo de 2020, que su análisis mostraba “claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito”.

Esas cartas, que según Wade fueron declaraciones políticas y no científicas, fueron “asombrosamente efectivas” para desestimar la teoría de las fugas de laboratorio.

Tras analizar los errores y las omisiones de esas declaraciones, Wade explica que nadie en la comunidad científica las verificó debido a la que llama “omertà” —la ley del silencio —que existe entre los virólogos, vinculada al temor de perder financiación para sus investigaciones.

“Las carreras pueden ser destruidas por salirse de la línea. Cualquier virólogo que desafíe la opinión declarada de la comunidad corre el riesgo de que su próxima solicitud de subvención sea rechazada por el panel de compañeros virólogos que asesora al gobierno sobre la agencia de distribución de subvenciones”, escribe Wade.

Otra razón, más inquietante, tiene que ver con los conflictos de interés de varios de los virólogos que impulsan la teoría del origen natural.

El caso más notorio es el del propio Daszak, quien a fines de 2019 contaba en una entrevista —aún visible en YouTube— lo fácil que era modificar genéticamente los coronavirus en un laboratorio y financió las investigaciones que se llevaban adelante en el Instituto de Virología de Wuhan con fondos destinados a tal fin por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Fauci.

Peter Daszak, miembro del equipo de investigación de la OMS que viajó a Wuhan (EFE/ EPA/ Alex Plavevski/ archivo)

“Si el virus SARS2 se hubiera escapado de la investigación que él financió, Daszak sería potencialmente culpable”, escribe el periodista. “Este agudo conflicto de intereses no fue declarado a los lectores de The Lancet. Por el contrario, la carta concluía: ‘No declaramos ningún conflicto de interés’”.

No es todo: Daszak también fue uno de los especialistas enviados por la OMS a China para investigar los orígenes del coronavirus, siendo uno de los expertos que recorrieron el Instituto de Virología de Wuhan. Llamativamente, el informe resultante analizó y descartó en apenas 440 palabras a la posibilidad de una fuga de laboratorio. Ese, además, fue el único sector para el que los expertos no pidieron ulteriores estudios.

Por otra parte, Wade agrega que todos los virólogos tienen un interés significativo en la cuestión del origen del coronavirus y que tiene que ver con la confianza del público en sus investigaciones.

La tormenta de indignación pública afectaría a los virólogos en todas partes, no solo en China

“Durante 20 años habían estado jugando un juego peligroso. En sus laboratorios, creaban de forma rutinaria virus más peligrosos que los que existen en la naturaleza. Argumentaron que podían hacerlo de manera segura, y que adelantándose a la naturaleza podrían predecir y prevenir los ‘derrames’ naturales, el cruce de virus de un huésped animal a las personas. Si el SARS2 hubiera escapado de un experimento de laboratorio de este tipo, se podría esperar un retroceso, y la tormenta de indignación pública afectaría a los virólogos en todas partes, no solo en China”, escribe el prestigioso especialista en temas científicos.

Wade también criticó al papel de los grandes medios estadounidenses, considerando que su postura sobre el tema se vio sesgada por su oposición a Trump. “Debido a que el presidente Trump dijo que el virus se había escapado de un laboratorio de Wuhan, los editores le dieron poca credibilidad a la idea. Se unieron a los virólogos para considerar la fuga del laboratorio como una teoría de la conspiración descartable”.

El papel de la “Mujer murciélago” de Wuhan

Wade también examina detenidamente el papel de Shi Zhengli, la directora del Instituto de Virología de Wuhan, conocida como “Mujer murciélago” por sus investigaciones sobre los coronavirus de los murciélagos y cuyo trabajo recibió el apoyo de la organización de Daszak.

Shi, recuerda Wade, había recolectado muchos coronavirus del tipo al que pertenece el SARS2 de cuevas de murciélagos en Yunnan, en el sur de China. Su investigación se centró en las proteínas de espícula (spike) que cubren la superficie del coronavirus y le permiten ingresar a las células objetivo.

Ilustración, creada en los CDC, del nuevo coronavirus 2019, Atlanta, EEUU, 29 enero 2020 (Alissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC/ vía Reuters)

La científica china probó sus virus no en personas reales, sino en cultivos de células humanas y en ratones humanizados, es decir que fueron modificados genéticamente para transportar en las células de sus vías respiratorias la proteína humana que es el objetivo de los virus de tipo SARS.

“Shi Zengli se propuso crear nuevos coronavirus con la mayor infectividad posible para las células humanas. Y esta información ayudaría a predecir la probabilidad de ‘desbordamiento’, el salto de un coronavirus de murciélagos a personas“, escribe Wade. “Todavía no se puede afirmar que generó o no el SARS-2 en su laboratorio porque sus registros han sido sellados, pero parece que ciertamente estaba en el camino correcto para hacerlo”, añadió el experto.

La investigación cita a Richard H. Ebright, biólogo molecular de la Universidad de Rutgers y experto líder en bioseguridad, según el cual “está claro que el Instituto de Virología de Wuhan estaba construyendo sistemáticamente nuevos coronavirus quiméricos y estaba evaluando su capacidad para infectar células humanas y ratones que expresan ACE2 humano”.

Wade explica que los experimentos que se estaban llevando a cabo en Wuhan son de público conocimiento porque fueron financiados por fondos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dirigido por Fauci, y de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos a través de la EcoHealth Alliance de Daszak. Esos fondos fueron aprobados a a pesar de una moratoria en vigor entre 2014 a 2017.

La doctora Shi Zhengli en una foto tomada el 23 de febrero de 2017 en el laboratorio P4 del Instituto de Virología de Wuhan (Johannes Eisele/ AFP)

Wade agrega que los peligrosos experimentos realizados en Wuhan se estaban además realizando en condiciones posiblemente inseguras. La propia Shi dijo que todo su trabajo sobre el coronavirus se realizó con niveles de seguridad bajos, incluido uno conocido como BSL2, equivalente al nivel de bioseguridad de un consultorio de dentista estadounidense estándar y que requiere como únicas medidas de seguridad usar una bata de laboratorio, guantes y poner una advertencia de peligro biológico.

Por estos motivos, escribe Wade, el escenario de escape del laboratorio no es la conjetura de algunos teóricos de la conspiración. “No se basa en que alguien señale al Instituto de Virología de Wuhan. Es una propuesta detallada, basada en el proyecto específico que está financiando allí el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas” que se sabía que estaba llevando a cabo Shi, y en el hecho de que estaba trabajando en condiciones de seguridad “mínimas, probablemente inadecuadas”.

Comparación de dos escenarios

Aún así, por muy plausible que parezca, Wade advierte que hasta que no se publiquen los registros del laboratorio de Wuhan no hay pruebas de que el virus haya escapado de allí. En ausencia de evidencia directa, para el experto el mejor enfoque es preguntarse cuál escenario proporciona la mejor explicación, teniendo en cuenta el lugar de origen, la evolución natural y las características del virus.

Sobre el origen, Wade escribe que los murciélagos que albergan a los virus más cercanos al SARS-CoV-2 viven en cuevas en Yunnan, en el sur de China.

Un trabajador con traje protector en el mercado cerrado de Wuhan, provincia de Hubei, China, el 10 de enero de 2020 (Reuters/ Stringer/ archivo)

“Si la pandemia hubiera comenzado infectando a las personas que viven alrededor de las cuevas, eso favorecería fuertemente la emergencia natural. Pero la pandemia estalló en Wuhan, a casi 1.500 kilómetros de distancia”, en una época del año en que los murciélagos entran en hibernación. En el escenario de emergencia natural, es difícil ver cómo el virus estalló naturalmente en algún lugar fuera de Wuhan y luego apareció en la ciudad sin dejar ningún rastro de su origen en otro lugar, según Wade.

Todo lo contrario en el caso de la fuga del laboratorio: los investigadores del Instituto de Virología de Wuhan estaban creando virus peligrosos en condiciones de seguridad inadecuadas. “Si se hubiera generado allí un virus con la infecciosidad inesperada del SARS2, su escape no sería ninguna sorpresa”.

Con respecto a la evolución natural, Wade explica que los virus que saltan a nuevos huéspedes generalmente necesitan muchas mutaciones para perfeccionar su adaptación a la nueva especie objetivo. Sin embargo, el SARS2 se adaptó enseguida casi perfectamente a las células humanas y apenas ha cambiado desde entonces. Esto es difícil de explicar en el escenario de emergencia natural. Pero desde el escenario del escape del laboratorio es más obvio: el virus se estaba cultivando en ratones humanizados, por lo que se adaptó bien a las personas desde el principio.

“Los defensores de la fuga de laboratorio bromean diciendo que, por supuesto, el virus SARS2 infectó una especie huésped intermedia antes de propagarse a las personas, y que lo han identificado: un ratón humanizado del Instituto de Virología de Wuhan”, escribe Wade.

Respecto a las características del virus, Wade dice que hay que enfocarse en una pequeña región de la proteína de espícula del SARS-CoV-2 llamada sitio de división de furina, compuesto por 12 unidades de su genoma de 30.000 unidades.

El SARS-CoV-2 aislado de un paciente en los EE. UU. Se muestran partículas de virus emergiendo de la superficie de células cultivadas en el laboratorio. Los picos en el borde exterior de las partículas del virus dan a los coronavirus su nombre, en forma de corona (NIAID-RML a través de Reuters)

El especialista explica que un virus generalmente adquiere insertos como este al intercambiar accidentalmente unidades genómicas con otro virus cuando ambos invaden la misma célula. Pero ningún otro virus conocido en el grupo de SARS2 tiene este inserto de 12 unidades.

Los defensores de la teoría de la emergencia natural argumentan que el virus podría haber adquirido el inserto de células humanas después de haber saltado a las personas. Sin embargo, nadie ha encontrado todavía la población humana en la que el virus podría haber evolucionado de esta manera. El inserto también contiene entidades conocidas como codones de arginina, que son comunes en humanos pero no en coronavirus como el SARS2.

Bajo el escenario de escape de laboratorio, el inserto es fácil de explicar. Wade citó a Steven Quay, un empresario de biotecnología que afirmó que “desde 1992, la comunidad de virología ha sabido que la única forma segura de hacer que un virus sea más letal es darle un sitio de división de furina”. Además, se han publicado al menos 11 experimentos de este tipo, incluido uno de la doctora Shi.

Wade también cita al eminente virólogo David Baltimore, ex presidente de CalTech y descubridor de una enzima utilizada en todas las pruebas COVID basadas en PCR, diciendo: “Cuando vi por primera vez el sitio de escisión de la furina en la secuencia viral, con sus codones de arginina, le dije a mi esposa que era la prueba irrefutable del origen del virus. Estas características suponen un poderoso desafío a la idea de un origen natural para SARS2 “.

¿Quién tuvo la responsabilidad última?

Finalmente Wade se pregunta quiénes son los principales responsables en caso de que se confirme que el virus realmente se haya originado en un laboratorio.

El especialista apunta en primer lugar a los virólogos chinos. Aunque Wade reconoce que algunos, como Shi, se capacitaron en Estados Unidos y Europa y seguían las mismas reglas internacionales, “si el virus se escapó de su laboratorio, se merecen la censura mundial por un accidente previsible que ya ha causado la muerte de tres millones de personas”.

Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la OMS sobre los orígenes del virus

En segundo lugar, los responsables son las autoridades chinas -con Xi Jinping a la cabeza-, que han hecho todo lo posible por ocultar la naturaleza de la tragedia y su responsabilidad en ella. “Suprimieron todos los registros del Instituto de Virología de Wuhan y cerraron sus bases de datos de virus. Publicaron un goteo de información, gran parte de la cual puede haber sido completamente falsa o diseñada para desviar y engañar. Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus y llevaron a los miembros de la comisión a una infructuosa carrera. Hasta ahora han demostrado mucho más interés en desviar la culpa que en tomar las medidas necesarias para prevenir una segunda pandemia”, es la demoledora opinión de Wade.

El director de la OMS Tedros Adhanom y el presidente chino Xi jinping durante un encuentro en enero de 2020 (Naohiko Hatta vía Reuters/archivo)

El especialista explica que un virus generalmente adquiere insertos como este al intercambiar accidentalmente unidades genómicas con otro virus cuando ambos invaden la misma célula. Pero ningún otro virus conocido en el grupo de SARS2 tiene este inserto de 12 unidades.

Los defensores de la teoría de la emergencia natural argumentan que el virus podría haber adquirido el inserto de células humanas después de haber saltado a las personas. Sin embargo, nadie ha encontrado todavía la población humana en la que el virus podría haber evolucionado de esta manera. El inserto también contiene entidades conocidas como codones de arginina, que son comunes en humanos pero no en coronavirus como el SARS2.

Bajo el escenario de escape de laboratorio, el inserto es fácil de explicar. Wade citó a Steven Quay, un empresario de biotecnología que afirmó que “desde 1992, la comunidad de virología ha sabido que la única forma segura de hacer que un virus sea más letal es darle un sitio de división de furina”. Además, se han publicado al menos 11 experimentos de este tipo, incluido uno de la doctora Shi.

Wade también cita al eminente virólogo David Baltimore, ex presidente de CalTech y descubridor de una enzima utilizada en todas las pruebas COVID basadas en PCR, diciendo: “Cuando vi por primera vez el sitio de escisión de la furina en la secuencia viral, con sus codones de arginina, le dije a mi esposa que era la prueba irrefutable del origen del virus. Estas características suponen un poderoso desafío a la idea de un origen natural para SARS2 “.

¿Quién tuvo la responsabilidad última?

Finalmente Wade se pregunta quiénes son los principales responsables en caso de que se confirme que el virus realmente se haya originado en un laboratorio.

El especialista apunta en primer lugar a los virólogos chinos. Aunque Wade reconoce que algunos, como Shi, se capacitaron en Estados Unidos y Europa y seguían las mismas reglas internacionales, “si el virus se escapó de su laboratorio, se merecen la censura mundial por un accidente previsible que ya ha causado la muerte de tres millones de personas”.

Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la OMS sobre los orígenes del virus

En segundo lugar, los responsables son las autoridades chinas -con Xi Jinping a la cabeza-, que han hecho todo lo posible por ocultar la naturaleza de la tragedia y su responsabilidad en ella. “Suprimieron todos los registros del Instituto de Virología de Wuhan y cerraron sus bases de datos de virus. Publicaron un goteo de información, gran parte de la cual puede haber sido completamente falsa o diseñada para desviar y engañar. Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus y llevaron a los miembros de la comisión a una infructuosa carrera. Hasta ahora han demostrado mucho más interés en desviar la culpa que en tomar las medidas necesarias para prevenir una segunda pandemia”, es la demoledora opinión de Wade.

El director de la OMS Tedros Adhanom y el presidente chino Xi jinping durante un encuentro en enero de 2020 (Naohiko Hatta vía Reuters/archivo)

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