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Curiosidades

Alertan sobre la presencia del “Pata i Cabra” en los bailes carperos

Junto con los carnavales renacen cada año una serie de historias y creencias populares en el Valle de Lerma, muchas de las cuales son tan vívidas que hasta obligan a tomar “recaudos”.

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En La Merced, por ejemplo, aseguran que “los calores que están haciendo por estos días y la llegada del carnaval atraen al Pata i’ Cabra”. Un sinfín de relatos de lugareños dan cuenta que se lo suele ver merodear la ruta 22 (camino que une La Merced con San Agustín), en inmediaciones de las antiguas cavernas de la finca La Cañadita, donde hoy se elaboran exquisitos quesos y yogures.

“Durante este tiempo de carnaval la gente, especialmente las mujeres deben tener especial cuidado cuando vayan a los bailes de no dejarse enredar por algún gaucho extraño y atractivo que no sea del lugar. El Gran Baile de Antaño de La Merced y el de San Agustín, como los de Rosario de Lerma, El Carril y Campo Quijano, lamentablemente, son el escenario perfecto para que el ‘Pata i Cabra’ haga de las suyas”, contó Enrique, un vecino del pueblo.

“Las mujeres deben tener especial cuidado cuando vayan a los bailes de no dejarse enredar por algún gaucho extraño y atractivo que no sea del lugar”, aconsejan los entendidos.

En el campo aseguran que este personaje de la “mitología criolla” aparece en las noches sofocantes y se mezcla con el público en los bailes carperos. En las localidades del Valle de Lerma, no son pocos los vecinos que también advierten su presencia en lugares solitarios durante la madrugada, cuando “los changos y chinas vuelven enharinados y pintados hasta la ñascha después de la parranda”.
En todos los casos lo describen como un gaucho alto y elegante, con sombrero de ala ancha, sonrisa amplia y picaresca, cutis bronceado y que deja ver debajo de su bombacha criolla unas enormes pezuñas de cabra. “Sus piernas son como los cuartos traseros completos del rumiante, cuya leche dio fama a los quesos de Ismael Ortega, en La Isla”, recordó el periodista Luis Borelli.

La versión urbana y rural

Existen dos versiones bien acabadas del ‘Pata i’ Cabra’, una urbana y otra rural. A la del campo se la relaciona con la visita de este personaje, que no es más que el propio mandinga, a las casas de los gauchos desprevenidos. Llega pidiendo comida y agua común o finamente gasificada, con el solo objetivo de engañar a los vecinos, entrar en sus viviendas y llevarse sus almas al mismísimo infierno, donde todo el año es carnaval.

La versión urbana da cuenta de un personaje más moderno y fachero, aggiornado al siglo XXI y de billetera generosa, que asiste por las noches a los boliches bailables en busca de las mujeres más bellas, aunque se dice que en los últimos años ha diversificado sus gustos sexuales.

Después que realiza su conquista en la pista de baile, contornándose como Piquín, lleva a la víctima a un descampado para hacerse de su alma y remitirla al infierno. Solo las castas y puras pueden visualizar a tiempo las patas de cabra de este personaje y son quienes suelen alertar al resto de los mortales sobre su presencia, al grito de “ahí ta”.
En todos los casos, solo la oración aleja y espanta al “Pata i Cabra” hasta la llegada de un nuevo carnaval.

Antecedentes

Hace algunos veranos, un grupo de jóvenes de Cerrillos que disfrutaba de una tarde a puro sol y reggeaton en torno a una pileta de natación, a la vera de la ruta provincial 23 (camino a Rosario de Lerma), entrecruzaron palabras con un gaucho que insistía en acompañarlos y darse un “chapuzón”.
Firmes en su postura, lograron persuadir al extraño de que se retirara del lugar, pero al verlo alejarse de la quinta pudieron observar que lo hacía con un trotecito corto y entrecortado, meneando los glúteos al igual que las cabras sus ancas. Fue entonces que divisaron las peludas extremidades inferiores del sujeto terminadas en pezuñas. “Es el ‘Pata i’ Cabra’”, alertó Santiago Joaquín, uno de los chicos, recordando las descripciones que del personaje había escuchado.

En la zona de la terminal

En 2012, las andanzas del Pata i Cabra llegaron al ámbito judicial. Según testigos, este personaje vestía elegante y se movía con frenesí rockero en uno de los boliches de la zona de la Terminal de Omnibus de la ciudad de Salta, cerca del cementerio de La Santa Cruz.
Una chica que se identificó como Pepa -según los relatos-, empleada de Tribunales, contó en dicha ocasión: ‘Bailaba con destreza y llamaba mucho la atención, porque era buen mozo y llevaba un ritmo rockero. Pero, mientras todo el mundo apreciaba y arengaba sus coreografías alguien gritó ‘miren’, señalando con el índice las peludas extremidades inferiores, terminadas en filosas y puntiagudas pezuñas del admirado danzarín.
Luego comenzaron los gritos ‘es el Pata i’ Cabra‘ y ‘changos‘ y ‘chinas‘ huyeron despavoridos, como almas que se las lleva el diablo.

A tener en cuenta

Entrado enero y hasta mediados de febrero con la llegada del carnaval, relatan los entendidos, el “Pata i’ Cabra” se pone más extrovertido y amigable. Gusta visitar los bailes carperos y recorre los desfiles carnestolendos mezclándose entre la gente en busca de sus víctimas. El escritor salteño Fabio Pérez Paz, autor del Duende Amigo, señala que “hay que evitar caer en las redes engañosas de sus encantos, que invitan a seguir la noche de manera lisonjera pero que, en la mayoría de los casos, tienen un final harto engorroso”.

Bajo ningún motivo hay que repetir – según los conocedores- “soltame carnaval” o “en estos días me posee el diablo”, como lo suele hacer Celeste, una salteña buenamoza fanática de las actividades carnestolendas, quien se expone así a caer en las redes del Pata i Cabra que la puede arrastrar a vivir un corso eterno.

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Video: encontró medio millón de dólares y lo devolvió

Un hombre de Nogoyá halló el maletín que se le había caído a un empresario rosarino. Lo esperó y cuando el dueño del dinero regresó al lugar se los entregó. Se negó a recibir una casa como recompensa pero le pidió un trabajo en blanco

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La sorprendente historia de José ya da vueltas por todos lados. Un hombre que se queda a solas con medio millón de dólares y aunque nadie lo observa opta por hacer lo correcto: devolverlo. Tiene otro condimento: no tiene trabajo formal y llega a fin de mes trabajando como pintor y panadero. Esto sucedió en Nogoyá, Entre Ríos, y el afortunado hombre que recuperó su dinero es un empresario rosarino.

De acuerdo a lo que publicó el sitio Elonce.com, José Sánchez, de 39 años, estaba en la calle cuando advirtió que a un hombre que hablaba por teléfono se le había caído un maletín. “Le hice señas con las manos para que parara la camioneta, porque el maletín estaba en la calle”, afirmó y agregó que cuando lo tomó, “pensé que era plata. Cuando lo abrí, lo miraba y lo volvía a mirar, porque yo nunca vi en mi vida esa plata. No la conocía. La plata que conozco acá es la de 100 pesos, pero dólares jamás”, relató José en la radio FM Libertad.

“De mañana, me dedico a hacer trabajos de pintura y por la tarde, soy panadero en una panadería muy conocida”, contó José cuando dialogó al aire con FM Libertad y luego continuó con su historia de película: “Me puse muy nervioso y decía: `No Dios, no me recompensés con esto porque yo soy un humilde trabajador. Mientras vos Dios, me des salud y trabajo, yo ya estoy contento”

El joven, contó en la radio que llamó al 101, “pero me daba como que estaba ocupado. Entonces, atiné a traerlo a la radio”, dijo José y agregó que pensó en llamar a la FM para contar lo sucedió y preguntar qué hacer con el dinero encontrado en Paraná e Yrigoyen de la ciudad de Nogoyá.

Con el maletín en la mano y decidido a llevar el dinero a la radio para dar aviso al dueño, Sánchez observó cómo el hombre de la camioneta regresó al lugar en que pensaba que había extraviado el maletín. “Estaba muy nervioso y cuando lo vi, lo conocí y ni dudé, fui y le entregué el maletín y le dije: `tome, esto es suyo. Yo me asusté y le hice seña pero no me vió”, remarcó.

“Ese mediodía (después de devolver el dinero), comimos fideos hervidos con milanesa de hígado, porque el patrón del lugar donde yo trabajo, se fue y no pude cobrar. Imaginate, encontrar tanta plata y uno así? pero yo dije: No! Esas cosas para mí no van”, remarcó.

Recompensa

“Soy de este tipo de personas, que el dinero que tenga, lo hago trabajando de lo mío. Por eso yo decía; `No Dios, no me recompensés así´. Esa noche, me dormí pensando en lo que hice y me di cuenta que hice bien”, contó el pintor y panadero.

El día siguiente, recibió el llamado del propietario del dinero y le expresó su agradecimiento a José. “Él me contó que esa plata, era para comprar un predio termal en el departamento Colón. Me preguntó en qué trabajaba y le dije que estaba en negro y quería conseguir un trabajo “en blanco” para tener mutual para mis hijas y mi familia. El hombre, Gustavo, me ofreció que cuando compre las termas, me prometió que me iba a llevar con él y darme trabajo en blanco por lo que hice”, recordó José sobre la posible recompensa tras su enorme gesto y agregó que “hasta me ofreció comprarme una casa”, precisó.

“Yo le agradecí de todo corazón y le dije que me conformaba con que me llevara a trabajar en blanco con él. Con que yo tenga un recibito en blanco y mutual para mi familia, yo ya estaba conforme“, dijo José Sánchez y agregó que “el hombre se portó muy bien conmigo y yo, ya con tener un trabajito en blanco, estoy conforme”, resaltó José, quien nació en la localidad de Maciá y hace 14 años que vive en Nogoyá.

A partir de la novedad, José tuvo muchas felicitaciones, bendiciones e incluso, ofrecimientos de trabajo.

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La leyenda del Cacuy

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“La incomprensión, más que la imposibilidad de comprender, es la imposibilidad de sentir…
El insensible no se comunica ni consigo mismo.”

Cuenta la leyenda, que dos hermanos vivían solos en el corazón de la selva. El muchacho cuidaba de la indiecita con verdadera devoción, pero ella, aunque muy hermosa, era cruel y soberbia, despreciando todas las ofrendas de su hermano.
Éste, pensaba que estaba poseída por un espíritu maligno y tomó una decisión: invitarla al monte a recoger la miel más sabrosa que jamás haya probado. Ella decidió acompañarlo y así caminaron largo rato entre árboles milenarios, flores exóticas y aves rarísimas. Al llegar al pie de un gigantesco árbol el indiecito distinguió en una de las ramas más altas una próspera colmena. Empezaron a subir por el añoso tronco y cuando llegaron a la cima, el bosque parecía un inmenso océano verde. De pronto el hombre comenzó a descender velozmente y a medida que lo hacía, derribaba a golpe de machete las ramas que le servían de sostén. En tanto que allá arriba, la muchacha, enloquecida de espanto al comprender la maniobra de su hermano, sólo atinaba a emitir una desgarradora súplica:
– ¡Cacuy Turay (detente hermano). Su grito era cada vez más ronco y menos humano; quiso llorar y no pudo. Así meditó sobre las crueldades y los desprecios hacia su noble hermano.
De pronto sucedió lo extraordinario: sus manos se convirtieron en garras, su boca adquirió la forma de un agudo pico, mientras que un tosco plumaje oscuro cubría todo su cuerpo y su lastimero ruego era ahora igual al lúgubre grasnidode un ave…
Desde entonces, como surgido de la entraña misma de la selva, se oye vibrar el angustioso grito del Cacuy, pájaro que oculta siempre en las tinieblas nocturnas su vergüenza y su arrepentimiento.
Esta es una de las más hermosas y conmovedoras de cuantas fábulas indígenas han llegado a nosotros a través del tiempo.

” El pájaro canta a todas las primavera, el hombre sólo a algunas.. “

Adaptación bibliográfica y texto: Lic. Maria Del Mar Novoa Zamora

Imágen: Estatua en homenaje al Cacuy realizada por Rafael Delgado. El monumento está ubicado en el Parque Aguirre de la capital de Santiago del Estero

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En tanga y con un maletín, un hombre protestó para echar a los travestis de su cuadra

Se llama Alberto Mattar, es ingeniero y tiene 72 años. Fue detenido por caminar casi desnudo.

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Un hecho insólito se dio en la capital de San Juan. Un ingeniero salió a la calle en colaless y con un maletín por el centro de la ciudad porque denuncia que personas travestis se prostituyen en la vereda de su casa.

Alberto Mattar caminó por el medio de la Plaza 25 de mayo con una bombacha roja y zapatos negros. La Policía lo detuvo tras algunos minutos por exhibicionismo.

“Tengo decidido seguir haciéndolo. Es la única forma en que veo que la población se entera”, expresó. El hombre está furioso porque asegura que ejercen la prostitución frente a su vivienda y dejan preservativos tirados en la zona.

“Me puse la tanga porque pensé que debe haber una ley que los ampara, y me vestí de la misma forma. Pero parece que la ley a mí no me ampara”, agregó.

Tras la viralización del reclamo, travestis de San Juan respondieron y defendieron su accionar. “Los vecinos se quejan, pero es la única fuente de trabajo que tenemos. No lo hacemos por placer, sino por necesidad”, explicó Micaela. Además, reveló que en entrevistas laborales no las aceptan por ser trans.

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