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Economía

El Gobierno confía en llegar al 4 de agosto con más del 50% de aceptación

Cuenta regresiva para cerrar un acuerdo. Sólo entonces deberá decidir si extiende plazos. Fondos apuestan a consolidar alianza.

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El Gobierno de Alberto Fernández y los bonistas encararán desde hoy la última semana de negociaciones para llegar a un acuerdo; aún con un panorama incierto sobre el fin de la larga batalla que vienen manteniendo desde marzo, pero con algo de buena voluntad y buena fe en las conversaciones. Al menos ese es el mensaje que el viernes recibió el banco Lazard que cumple el difícil rol de intermediario entre las partes. Sin embargo, las diferencias existen y el tiempo se agota; lo que lleva a la situación inevitable de necesitar que alguna de las dos partes, o las dos, cedan levemente sus pretensiones para llegar a un acuerdo. O aventurarse a un inédito y peligroso período de default total, eventualidad que todos reconocen no conviene a ninguna de las partes.

Desde el Ministerio de Economía se confía en que para la fecha tope del 4 de agosto, pueda contabilizar aceptaciones de más del 50%, para decidir con cierta comodidad se extiende el plazo de aceptación, con o sin los “anabólicos” propuestos para los que entren antes de la fecha límite. Los bonistas, por su parte, saben que consolidaron la alianza firme y estructurada entre los tres grupos que representan a los acreedores; y que sin el aval conjunto, difícilmente Martín Guzmán pueda dar por cerrado el proceso. Más allá de alcanzarse o no ese porcentaje mínimo, esta semana se vivirá una situación estresante para la historia de las finanzas argentinas. El país entrará en default en uno de los bonos más importantes y significativos del muy amplio mosaico de deuda emitida por la Argentina. Este jueves 30 vencerá el plazo de gracia para que el país cumpla con los aproximadamente u$s566 millones del Discount emitido en 2005 y 2010 para salir del default del 2001; con lo que Argentina entrará definitivamente en default en todos los tipos de bonos.

El panorama con que se encarará la negociación en este rush final negociador es el siguiente:

El Valor Presente Neto ofrecido por Argentina en su propuesta del 3 de julio pasado, llegó a los u$s53,4 por cada lámina de 100; y, según ratificó Alberto Fernández el viernes y el propio Guzmán en un comunicado publicado el sábado por el Palacio de Hacienda, es inamovible. Por su parte, los acreedores reclamaron formalmente un VPN de u$s 56,5; con lo que la diferencia es la más exigua que existió en toda la negociación. En total, Argentina reclama una quita de u$s33.400 millones, contra una aceptación eventual de u$s31.500 millones de parte de los bonistas. Ese dinero se distribuiría en unos u$s200 millones por año entre el 2020 y el 2030 y 60 millones más por año a liquidar alternativamente entre el 2020 y el 2040, según lo que piden los tres grupos de acreedores.

El principal conflicto se concentra en el diseño del principal “anabólico” ofrecido por Argentina: el cupón 2030 para los que acepten la oferta argentina antes del fin del proceso que culmina el 4 de agosto. El premio de liquidar los intereses no devengados hasta septiembre de este año terminó siendo avalado por los tres grupos de bonistas; que, sin embargo, pidieron que sea liquidado con una tasa de interés de 4,9% en lugar del 1% propuesto por Guzmán. Según los privados, esa es la tasa que le cobra al país el FMI. Para Argentina, siendo un bono a modo de premio, pagar el 1% ya es demasiado.

En términos legales, las partes estarían más cerca que en el capítulo financiero. La concesión más importante que está dispuesta a dar Argentina a los fondos de inversión es el reconocimiento de que se trata de “acreedores privilegiados” y, en consecuencia, no serían pasibles de aplicación de las “cláusulas de reasignación”. Estas quedarían relegadas a los inversores particulares o pequeños fondos (medido según la cantidad de deuda que detenten y según una fórmula hasta hoy indeterminada). Si Argentina llegara a un acuerdo, BlackRock, Fidelity, Ashmore, Authority, Monarch, Gramercy, Pharo Managment, Redwood Capital, Oaktree Capital, VR Capital, HBK, Pimco, Mangart Capital, Amundi, BlueBay, Rowe Price, Western Asset Managment, Wellington, Alliance Bernstein y Cyrus, entre aproximadamente otros 80 tenedores de deuda, serán acreedores privilegiados. Argentina supone que con esta aceptación, se flexibilizaría el cierre del aval de los acreedores a las cláusulas de reasignación, y así avanzar en la formación de mayorías imprescindibles en los principales bonos presentados en la oferta de Guzmán.

Donde más diferencias existen, es la manera en que el país podría aplicar las “cláusulas antibuitre”.

Fuente: https://www.ambito.com/economia/martin-guzman/gobierno-confia-llegar-al-4-a-mas-del-50-aceptacion-n5120085

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Economía

Tucumán triplicó la desocupación desde 2015, según el Indec

La tasa de desocupación en la provincia de Tucumán es del 14,4%.

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indicó este jueves que la tasa de desocupación en la provincia de Tucumán es del 14,4%. Una cifra que no se registraba en el distrito desde hace 17 años, con un mismo porcentaje al tercer trimestre de 2004 y cuando el país comenzaba a mostrar signos de haber dejado atrás la debacle de fines de 2001.

Además, el organismo de estadísticas oficial informó que en la provincia hay cerca de 58.000 personas sin un empleo formal. En 2015, se había registrado una cifra cercana a los 20.000, lo que significa que la desocupación se triplicó en los últimos años.

El gran Tucumán-Tafí Viejo es el segundo aglomerado urbano de la Argentina con mayor nivel de desocupación (sólo superado por Córdoba, con un 14,8%).

Se trata de 58.000 personas sin trabajo; el triple de las existentes al inicio de la gestión del gobernador, Juan Manzur, en 2015, y casi la mitad de los empleados públicos de la provincia.

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El golpe estadístico ha sido demasiado duro. El gran Tucumán-Tafí Viejo es el segundo aglomerado urbano de la Argentina con mayor nivel de desocupación (sólo superado por Córdoba, con un 14,8%).

Y eso no sólo obedece a una cuestión estacional, ya que -históricamente- el primer trimestre de cada año suele ser muy poco demandante de empleos. Es la consecuencia del duro cóctel que ha significado la acumulación de períodos recesivos y los efectos de la pandemia en la actividad privada.

Un dato del 14,4% de desempleo, como el difundido hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), no se registraba en el distrito desde hace 17 años, con un mismo porcentaje al tercer trimestre de 2004 y cuando el país comenzaba a mostrar signos de haber dejado atrás la debacle de fines de 2001.

Lo que que agrava el escenario es que el ejército de desocupados ahora está integrado por 58.000 personas, el triple del nivel existente al inicio de la gestión del gobernador, Juan Manzur, en 2015, y casi el equivalente a la mitad de los empleados públicos registrados por Tucumán en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

No hay posibilidades de ampliar el plantel estatal porque, sencillamente, no alcanza el presupuesto para generar más trabajo. Por esa razón, el gobernador intenta que las obras públicas arranquen cuanto antes para que, al tercer trimestre de este año, cuando la Argentina esté en pleno proceso electoral, la situación socioeconómica se modifique. Y se perciba en las estadísticas públicas.

Hay dos cuestiones que el Estado y los privados, corresponsables de este agudo cuadro social, no deben perder de vista.

-La constante generación de empleos en negro en una economía en el que un tercio de su actividad (si no ha crecido esa proporción durante la cuarentena obligatoria del año pasado) no está registrada. No debería sorprender a nadie que las tasa de asalariados sin descuentos jubilatorios (término técnico con el que se designa al trabajo en negro) alcance definitivamente a uno de cada dos empleados. Esa medición no es más fina y no se conocen cifras más certeras porque la pandemia no permite a los censistas realizar el trabajo de campo. Pero si esa tasa es de un 50%, los trabajadores en negro constituirían la segunda fuerza laboral de la provincial (en el sector privado se desempeñan 155.000 personas registradas).

-La otra cuestión está relacionada con la falta de oportunidades para los más jóvenes. La última vez que pudo medirse el impacto del desempleo en la franja etaria de hasta 29 años, dio como resultado un 26% de expulsión de jóvenes del mercado laboral, cuando el índice general era de unl 10,4%.

Este panorama deja un duro escollo que deberán resolver los sectores público y privado, porque si no hay empleo, no habrá ingresos. Y si no hay ingresos, la pobreza seguirá creciendo, por encima de un 43,5%, según el último dato oficial al cierre del pandémico año pasado.

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Economía

El dólar blue trepó $1 y alcanzó su nuevo máximo de 2021

En apenas dos semanas, registró un ascenso de $10 en cuevas de la ciudad de Buenos Aires.

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El dólar blue anotó este miércoles su tercera suba en fila, al trepar $1 $166, su nuevo récord de 2021, según un relevamiento de Ámbito en cuevas de la Ciudad de Buenos Aires.

El paralelo, que con el avance de esta jornada borró toda la caída acumulada en el primer trimestre (-$25), registró un ascenso de $10 en dos semanas (pasó de $156 a $166), y sobrepasó su máximo nominal de 2021, registrado en el primer día hábil de ese año ($165).

Por su parte, la brecha entre el dólar blue con el oficial mayorista alcanzó el 73,8%, la más alta en 4 meses y medio.

El dólar informal viene de acumular un alza de $6 la semana pasada, la mayor suba para este período en dos meses. Durante junio, el blue evidencia un ascenso de $9, lo que representa su tercer avance mensual consecutivo.

El dólar blue y una suba esperada

Para muchos operadores, esta era una suba esperada, aunque algo demorada, teniendo en cuenta que la cotización del Mercado Negro de Divisas terminó a $166 en 2020, es decir, aún cede en el acumulado anual, cuando, por ejemplo, los dólares financieros registran subas de hasta 18% en 2021, frente a una inflación cercana al 23% (21,5% hasta mayo) en los primeros 5 meses y medio del año.

El aguinaldo, como factor de la suba del dólar blue

Pero hay otros factores que pueden incidir en este resurgir del precio del blue: mayor demanda ante el pago del aguinaldo, el inminente reintegro del Impuesto a las Ganancias (los trabajadores lo comenzarán a cobrar en julio en forma mensual hasta noviembre), y la entrada en vigencia o reajustes de algunos acuerdos paritarios.

Todo esto, además, puede ser y es potenciado por una previsible mayor dolarización de ahorros, en la recta final hacia las PASO legislativas del próximo 12 de septiembre, pero tampoco debe soslayarse la expectativa de una mayor emisión monetaria futura, esperada en la previa de cada contienda electoral.

El dólar blue, previo a junio

El dólar blue viene de registrar dos subas mensuales consecutivas: aumentó $9 en abril y $7 en mayo. Previamente, había anotado bajas mensuales en enero, febrero y marzo, llegando a tocar un mínimo de $139 a principios de abril. En lo que va del año, la cotización no muestra variaciones, al cerrar el 2020 en los $166.

Fuente: https://www.ambito.com/finanzas/dolar-blue/hoy-cuanto-cerro-este-miercoles-23-junio-n5206779

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Economía

Guzmán afirmó que no hay expectativas de devaluación luego de las elecciones

«Las reservas del Banco Central han aumentado, los precios de los commodities que exportamos están en alza. El tipo de cambio real está bien, todos los indicadores económicos muestran que tenemos más robustez», explicó el ministro.

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, afirmó que «no hay expectativas de una devaluación luego de las elecciones porque todos los indicadores están mostrando que tenemos más robustez», al tiempo que pronosticó un crecimiento del 7% para este año.

En declaraciones al canal de cable C5N, Guzmán sostuvo que «las reservas del Banco Central han aumentado, los precios de los commodities que exportamos están en alza. El tipo de cambio real está bien, todos los indicadores económicos muestran que tenemos más robustez».

El ministro remarcó: «El tipo de cambio real está bien. Estamos cada vez más fuertes. Resolvimos la deuda con los acreedores privados, alcanzamos un entendimiento con el Club de París. Eso significa que hay menos carga de deuda en dólares para afrontar. Estamos negociando con el FMI, el Banco Central ha venido acumulando reservas, el aumento del precio de los commodities para un país que exporta estos productos nos presenta perspectivas más favorables. Es decir que todos los indicadores económicos están yendo en la dirección que nos indica que tenemos más robustez. Tenemos términos de intercambio más favorables. No hay expectativa de que haya una devaluación luego de las elecciones».

«Un país que tiene sus cuentas más sólidas, es un país que tiene mejor crédito y moneda más fuerte, por lo tanto un Estado más capaz para implementar las políticas productivas»

Señaló que «el gasto público viene creciendo en términos reales. El Estado, en un contexto de recesión como viene la Argentina desde hace tres años y con la pandemia, debe inyectar dinero en la economía para que ese dinero se multiplique para que esa inyección fiscal genere un crecimiento de la actividad privada. Eso es lo que viene ocurriendo, el gasto público viene creciendo por encima de la inflación, crece en términos reales y hay una proyección hacia adelante de una profundización de ese crecimiento del gasto en términos reales».

Guzmán puso de relieve que «no hay que confundir reducción del déficit fiscal con baja de gasto público, con ajuste. Lo que hizo Juntos por el Cambio fue ajustar el gasto. Lo que hacemos nosotros es apuntar a reducir el déficit, utilizando parte del crecimiento de la recaudación y la otra parte para financiar el crecimiento del gasto. Son dos modelos de país diferentes, con dos modelos de política fiscal bien diferente. Para nosotros reducir el déficit es importante porque nos sirve para financiar el desarrollo».

«Un país que tiene sus cuentas más sólidas, es un país que tiene mejor crédito y moneda más fuerte, por lo tanto un Estado más capaz para implementar las políticas productivas que la Argentina necesita para tener un proceso virtuoso de desarrollo», destacó el ministro.

Acuerdos por la deuda

Más adelante, el jefe del Palacio de Hacienda manifestó que «necesitamos un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional porque tenemos un problema de deuda de 45.000 millones de dólares que tomó el gobierno anterior».

«Ese préstamo no se tomó para financiar la capacidad de crecimiento de la Argentina. Se utilizó para pagar deuda insostenible a acreedores privados que después nuestro gobierno reestructuró. La mitad de ese préstamo se utilizó para financiar la salida de capitales y que nos quedó, la deuda y ahora lo que necesitamos es poder refinanciar esa deuda. Necesitamos tiempo», añadió.

Salarios

Respecto del tema salarial, el ministro puntualizó que «el compromiso de la recuperación del poder adquisitivo de los salarios permanece absolutamente firme. Es una condición necesaria para que la economía se pueda asentar. Crecimiento del poder adquisitivo de los salarios significa más capacidad de demanda. Las paritarias nunca tuvieron un techo, nosotros queremos que el salario crezca significativamente muy por encima de la inflación».

Precios e inflación

En relación con la inflación, Guzmán explicó que «hubo una muy fuerte inflación de alimentos en todo el mundo, un aumento de los precios de los commodities y cambiaron muy fuerte el comportamiento de la oferta y la demanda por la pandemia y eso afectó a la Argentina. Desde marzo, la inflación viene descendiendo, cuando alcanzó su nivel más alto. Esperamos en junio una inflación parecida a la de mayo y luego bajando».

Más adelante, aclaró que «los acuerdos de precios son uno de los elementos para atacar la inflación y en este contexto los acuerdos de precios son necesarios y juegan un rol importante. Hubo desvíos en los primeros cinco meses del año pero lo que vemos es una reducción mes a mes de la inflación».

Finalmente, Guzmán expresó que «la economía está transitando un proceso de recuperación a pesar de la pandemia. La vacunación tiene un aspecto positivo en lo económico. La Argentina ha logrado poder acceder a un gran número de vacunas para proteger la salud y la economía de los argentinos».

«Las políticas públicas se implementaron para proteger a la población y a la economía y por eso tenemos una economía más robusta. No es casualidad que hoy se esté recuperando a la velocidad a la que lo está haciendo, es la consecuencia de políticas públicas que preservaron la capacidad productiva de nuestra economía. La industria hoy está creciendo»», concluyó.

Fuente Télam

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