Atado a un poste, comiendo carne cruda y semillas, pasa sus días un hombre discapacitado en la la localidad chaqueña de Machagai,... Ata a su hijo esquizofrénico y le da de comer carne cruda

 

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Atado a un poste, comiendo carne cruda y semillas, pasa sus días un hombre discapacitado en la la localidad chaqueña de Machagai, mientras su madre se ausenta de la vivienda por más de diez días.

Una brutal determinación de la progenitora hacia uno de sus hijos, que no puede satisfacer sus necesidades básicas por sus propios medios. Por lo tanto, otra de sus hijas acudió a la justicia con el afán de que su hermano quede a su cuidado. Sin embargo, hasta el momento no recibió respuesta alguna y teme por la vida de su ser querido.

César. Es discapacitado y tiene 25 años

El calvario de César Canteros, de 25 años, se repite en forma cada vez más frecuente, y se extiende entre diez y doce días cuando su mamá no se encuentra en la casa familiar, situada en Machagai, provincia de Chaco. En cada oportunidad que la mujer debe retirarse de su domicilio deja sin cuidado alguno al joven y a su hijo menor, de 13 años. La gravedad del caso radica en el estado de abandono que principalmente refleja César, quien sufre de esquizofrenia desde sus 11 meses de vida. En este sentido, Patricia, hermana del hombre, “a partir de que mi papá murió, mi mamá comenzó a hacer este tipo de cosas. Se puso en pareja y desampara a mis hermanos, cada vez que se va de la casa”.

En muchas ocasiones, antes de retirarse del inmueble, la mujer optaba por “proteger” a su hijo mayor bajo una mecánica por demás aberrante. Al respecto, Patricia reveló que “ya me habían avisado los vecinos que los dejaba mucho tiempo solos. Entonces un día me animé a entrar a la casa y vi a mi hermano atado con cables y cordones en los tobillos, a un gancho colocado en una pared. No podía moverse mucho”. A su vez, agregó que “les dejó de comer carne cruda y semillas. Además dormía en el piso y hacía sus necesidades por ahí. Vivían en un nido de ratas”. Ante semejante escena, la joven se dirigió inmediatamente a la seccional policial y posteriormente a las autoridades judiciales locales pero “hice muchas denuncias y nadie se ocupa de mi hermano”.

La exigencia de la denunciante radica en que “mi mamá desaloje la casa para que yo pueda cuidar a mis hermanos. César no se merece lo que está viviendo, pero no puedo vivir ahí porque mi madre es muy agresiva”. No obstante, ella sabe que un obstáculo es la negativa de su progenitora a abandonar la propiedad. Por lo tanto, ruega por una rápida intervención de la justicia.

 

 

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